He vuelto a hacer croquetas, ahora siempre tengo algunas en el congelador y me solucionan la cena acompañadas de una buena ensalada. Las había desterrado de mi dieta porque me sentaban fatal y le echaba la culpa al rebozo y la fritura pero en realidad el culpable era el trigo que me tenía envenenada... ahora las preparo con harina de espelta blanca y ya no tengo problema.
La bechamel la hago en el microondas, desde la que probé así ya no he vuelto a hacerla de otra manera. La Salsa bechamel en microondas está pensada para usarla como salsa para lasañas, canelones... y funciona igual de bien con harina de espelta o de trigo. Esta de hoy es para hacer croquetas así que tenemos que poner un poco más de harina, lo demás se hace igual. La masa, una vez fría, es bastante compacta y manejable pero al freírla se deshace en la boca, para mí es la ideal.
Las croquetas admiten casi cualquier cosa y por eso suelen ser recetas de aprovechamiento, éstas llevan un poco de jamón cocido y queso mozarella en lonchas que tenía para hacer sandwiches, nunca las había probado así y me gustaron porque el queso se fundió con el calor de la fritura y aportó más sabor del que pensaba.